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MANIFIESTO COMUNERO

Al pueblo de Mérida y demás Repúblicas del Continente de Abya Yala

Es criminal no evitar la guerra
que se puede evitar,
Pero es igualmente criminal no preparar y librar la guerra
que es inevitable

Hoy, 28 de julio de 2005, cuando estamos conmemorando los 224 años de la entrada de los Comuneros a Mérida, es propicia la ocasión para volver a las raíces de nuestra memoria historia y tomar conciencia de la hora estelar de nuestro tiempo, signado por la guerra y el neo-imperialismo disfrazado de globalización. Pero, además, caracterizado por la contaminación ambiental, producto de siglos de un modelo de “desarrollo” industrial depredador y ecocida. Estamos, por otra parte, presenciando cómo las trasnacionales y Estados neoliberales pretenden privatizar todos los recursos del planeta: petróleo, gas, aluminio, hierro, agua, etc., incluso hasta el propio ser humano cuando es reducido a una mercancía del sistema capitalista y a un mercenario al servicio de la maquinaria de guerra neocolonialista. Estamos ante un bloque de poder mundial o bestia de 8 cabezas (entiéndase G-8) con enorme poder económico acumulado, pero dejando una cola de hambre y miseria a su paso, con un arsenal nuclear capaz de aniquilar el planeta y al género humano en cuestión de horas... o segundos. Sin duda, una bestia más abominable que todos los anteriores imperios genocidas de la historia. Sin embargo, a diferencia de los anteriores, este imperio se camuflajea tras la retórica de los derechos humanos, la democracia y la libertad, como forma de esconder su verdadero rostro asesino. Sin embargo, mientras al pueblo se le distrae en una interminable comparsa de elecciones, el imperialismo prepara el saqueo de nuestras riquezas naturales, arma su teatro de operaciones militares hemisféricas y prepara el camino para la recolonización del continente, todo lo cual representa un atentado contra las conquistas de nuestros Libertadores y, sobre todo, contra la soberanía de nuestro pueblo.

Ante tal situación, es necesario alertar sobre el riesgo en el cual se encuentra la soberanía e independencia de nuestras Repúblicas, mientras existan bases militares extranjeras en suelo patrio. En tal sentido, es urgente iniciar una oleada de protestas a nivel continental con el fin de rechazar todo tipo de intervencionismo diplomático, financiero o militar, capaz de vulnerar la autodeterminación de los pueblos. Ninguna potencia tiene el derecho de violar la sagrada soberanía del pueblo. La seguridad nacional de una nación no debe ser excusa para violar la seguridad nacional de otras naciones. Las tropas mercenarias estadounidenses no defienden patria, sino intereses, como tampoco buscan defender la libertad ni la democracia, sino las ganancias de las empresas trasnacionales. Es urgente levantar la voz de protesta contra la privatización de los Ejércitos. Sin embargo, la República estadounidense fracasará en su intento de convertirse en imperio planetario, pues los pueblos no renunciarán jamás a su derecho a ser libres, nunca retrocederán en su marcha hacia la emancipación definitiva.

Por otra parte, el pueblo venezolano no está dispuesto a soportar 40 años más de corrupción, bajo el velo de la impunidad y el burocratismo. En tal sentido, la Contraloría Social no debe ser sólo un deber y un derecho plasmado en el papel, sino un eficaz instrumento de lucha contra las estructuras corrompidas sobre las cuales se levanta el Estado rentista y capitalista de Venezuela. Debe ser un ejercicio del poder popular para combatir al sistema mercantilista y denigrante del capitalismo aún vigente en nuestro país. Debe ser un arma para combatir el nepotismo, el autoritarismo, el oportunismo, el reformismo, la dedocracia, la malversación de fondos, la partidocracia, así como otros vicios heredados desde la primera República.

En esa dirección, es fundamental impulsar la organización social de las comunidades para avanzar en la construcción de una verdadera revolución que emerja desde seno del pueblo organizado, desde las entrañas de las comunidades, desde las raíces más profundas de nuestro pueblo. Por ello, Los Comuneros decimos hoy: Todo el poder para las comunidades, para construir un verdadero poder comunal. No es el pueblo quien debe estar subordinado al Estado, sino el Estado quien debe estar subordinado al pueblo. De lo contrario, ¿de qué sirve la soberanía del pueblo?.

También se nos ha dicho “El petróleo es nuestro”, “Ahora PDVSA es del pueblo”. Sin embargo, se continúa repitiendo la fórmula de reparto de la renta, como si tratara de un botín donde algunos se reparten desigualmente la renta petrolera, en detrimento de las mayorías. Es necesario entonces democratizar la renta, no bajo el esquema del reparto, sino de la división en partes iguales entre todos los propietarios de la renta petrolera. Si queremos combatir la pobreza, es necesario entonces dividir y no repartir la renta. Si queremos igualdad en la distribución de la riqueza nacional, es urgente socializar, efectivamente, la riqueza nacional. No podemos continuar repitiendo el viejo esquema del Estado rentista-capitalista de reparto del botín petrolero. No podemos continuar reproduciendo los mismos mecanismos que han generado más pobreza y miseria en nuestro pueblo. La riqueza petrolera debe, efectivamente, llegar no en forma de migajas, sino en forma de dividendos equitativos para el bien común de los venezolanos. Justamente, el reparto desigual de la riqueza nacional es la causa de las profundas desigualdades económico-sociales de nuestro pueblo. En ese marco de contradicciones son las empresas trasnacionales quienes, finalmente, se llevan la mejor parte del botín. Por ello, hoy, Los Comuneros y Comuneras exigimos Renta para todos o no hay renta para nadie.

Por ello, a 224 años del movimiento comunero de Mérida, la fecha es propicia para reflexionar sobre el proceso de luchas por la libertad, la igualdad, la justicia e independencia de nuestro pueblo lo cual ha caracterizado la historia de Venezuela y, específicamente, de la ciudad de las Sierras Nevadas. Fue así, en 1781, a raíz del asesinato de José Gabriel Condorcanqui, Tupac Amaru, en el Perú, cuando estalló una oleada de protestas a todo lo largo del cordillera andina, alcanzado hasta la entonces Provincia de Maracaibo de Mérida. En aquella memorable fecha, Los Comuneros de Mérida levantaron su voz de protesta contra el abuso y el atropello por parte de los funcionarios que ejercían el gobierno provincial y municipal en los territorios bajo dominio español. Pero, además, los Comuneros manifestaron su descontento contra los impuestos excesivos, el monopolio de la producción y el comercio, contra la opresión y el hambre, contra el mal gobierno y la corrupción. En fin, contra las innumerables contradicciones sociales y económicas prevalecientes en aquella sociedad colonial, de la cual formaban parte. A pesar de conservar su lealtad al Rey, los comuneros prepararon el camino para las futuras batallas por la independencia. Pero en medio de sus contradicciones pudieron demostrar la fuerza del común del pueblo cuando se decide a cambiar el rumbo de la historia. El movimiento comunero fue anterior a la revolución francesa y, por supuesto, de la gesta emancipadora. De allí su importancia en el contexto histórico-cultural no sólo de Mérida, sino también de la región andino-amazónica, de toda la “América meridional” e, incluso, de la historia universal.

Por ello, el pueblo merideño levanta hoy las mismas banderas comuneras, aunque bajo circunstancias diferentes, gritando las mismas consignas, contra los monopolios trasnacionales, la guerra, el hambre, la corrupción, el imperialismo y todo aquello que atente contra los intereses del bien común de nuestros pueblos.

¡TODO EL PODER PARA LAS COMUNIDADES!

¡FUERA LAS BASES MILITARES YANKEES DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE!

¡CONSTRUYAMOS LA PATRIA GRANDE!

¡VIVA LA REVOLUCIÓN
MUERA LA CORRUPCIÓN!

¡GUERRA A MUERTE CONTRA EL IMPERIALISMO TERRORISTA!

¡GUERRA A MUERTE CONTRA EL NEOLIBERALISMO Y EL CAPITALISMO!

¡NO AL INTERVENSIONISMO!

¡CONTRA BUROCRATISMO, ORGANIZACIÓN COMUNAL!

¡LOS COMUNEROS LLEGARON PARA CONTINUAR LA RESISTENCIA DE NUESTROS PUEBLOS Y POR SU EMANCIPACIÓN DEFINITIVA!

¡VIVAN LOS COMUNEROS!

¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!

Mérida, 28 de julio de 2005
CRONOLOGÍA COMUNERA

1776: Creación de la Intendencia del Ejército y la Real Hacienda, bajo el mando de Don José de Gálvez Ministro de Carlos III

1777: Creación de la Capitanía General de Venezuela

07/04/1778: El derecho de alcabala fue elevado en la Provincia de Maracaibo del 2% al 4% y el impuesto se extiende a otros productos y artículos que antes no pagaban Alcabala.

1779: Primer Grito de la Protesta Comunera en la Grita, bajo el lema ¡Viva el Rey y Muera el Mal Gobierno!

07/1779: Juan García de Hevia lanza la consigna ¡Viva el Rey muera el mal Gobierno!

13/03/1780: Se estableció el Estanco del Tabaco en toda la Provincia de Maracaibo. Su imposición lesionó a muchas familias que vivían a expensas de la elaboración y venta de tabaco y chimó, productos de gran consumo en la región, no sólo para embriagarse sino como medicamento. También se estableció el estanco de aguardiente.

14/05/1780 : Estalla en Tinta, Perú la rebelión de José Gabriel Condorcanqui, Tupac Amaru, cacique descendiente de los Incas, quien protestó por la explotación y abusos contra los indígenas y tras dar muerte al corregidor Arriaga, logró movilizar millares de indígenas y poner en jaque al gobierno español en Perú.

16/03/1781: Estalla en la Villa del Socorro del entonces Vierreinato de la Nueva Granada una protesta por los nuevos impuestos, en especial, por la armada de Barlovento y Alcabala

30/03/1781: En el Socorro nuevamente, el movimiento insurreccional hace pedazos las armas reales, entra a la casa del estanco, queman el tabaco y ponen en libertad a los presos. El movimiento se extiende a Tunja, Pamplona, Casanare y otros sitios. Deponen autoridades, queman el tabaco y el algodón, derraman el aguardiente, piden la destitución del Visitador. Las autoridades atemorizadas suspenden el cobro de los nuevos impuestos.

22/05/1781: Se subleva Pamplona y Bucaramanga, Pié de Cuesta, Ocaña y Salazar de las Palmas.

05/06: Según Muñoz Oraa (1981), aparecen los primeros pasquines en Mérida

08/06/1781: Los Comuneros firmaron las Capitulaciones de Zipaquirá. Juan Antonio Galán, tomó el Puerto de Honda y cortó las comunicaciones con Cartagena, dejando aislada a Santa fé y el resto del país

14/06/1781: La población de Lobatera se une al Movimiento, así como San José de Cúcuta.


17/06/1781: Los Comuneros llegan al Valle de Cúcuta y acampan en El Trapiche cerca del Rosario.

07/07/1781: Los Comuneros de San Antonio, entran a San Cristóbal que se pronuncian a favor del movimiento Comunero

15/07/1781: Bailadores, Guaraque y Pregonero alza la Bandera de la insurrección Comunera. Reunidos en la plaza todos loa habitantes se leen las Capitulaciones de Zipaquirá. El Capitán Comunero Juan Miguel Montoya dicta disposiciones para el establecimiento de un Fondo Común para crear una Escuela, luego se suman Tovar, Lagunillas, Acequias, El Morro, Pueblo Nuevo. Ejido se adhiere al Movimiento siguiendo el mismo ritual: Horca en la Plaza, lectura de las Capitulaciones y nombramiento por el común de sus Capitanes. El Ejideño Francisco Javier de Angulo, se convierte en líder popular de gran influencia y uno de los principales jefes en la expedición sobre Trujillo

27/07/1781: Mérida se adhiere al Movimiento con un grupo de 30 Comuneros al mando de Cornelio Uzcategui, toman la salida de la ciudad y sitúa gente armada en la administración de Renta, Tabaco, Estancos y Pulperías.

28/07/1781: La Expedición Comunera conformados por hombres y Mujeres toman la ciudad. Estaban ahí representado todos los pueblos y comunes desde San Antonio del Táchira, hasta el cercano Ejido, una multitud de 1.500 merideños encabezados por Tomás de Contreras, salieron a la entrada a darle la bienvenida. Se dirigieron a la plaza mayor y por entre dos filas de gente que acordonaban el contorno, pasaron los jefes comuneros encabezados por Felipe Contreras, dando vivas a nuestra Señora del Socorro, a San José y mueras al mal gobierno. Después levantaron la Horca y pusieron un Arco de Banderas, bajo las cuales, desfiló todo el pueblo. Se leyeron las Capitulaciones y se aclamaron las nuevas autoridades: Capitán General de Mérida Francisco Antonio Uzcátegui y capitanes Ignacio de Rivas, José Ignacio Briceño, Antonio de Lacruz Monsalve y Tomás de Contreras. Entre las primeras medidas estuvo dejar sin efecto los aumentos de impuesto y demás órdenes de la intendencia. Libertad de destilación del aguardiente y supresión del derecho dulces que gravaba la panela. Detuvieron a funcionarios de la Real Hacienda, entre ellos a Don José Cornelio de la Cueva, a quien obligaron a entregar el papel sellado. Barajas y dinero que tenía en su poder

07/081781: Los comuneros merideños iniciaron su marcha hacia Trujillo. Al día siguiente llegaban a Timotes, cerca de la raya tradicional que por mucho tiempo dividió la jurisdicción entre Venezuela y el Nuevo Reino. Los trujillanos respondieron negativamente. Sin embargo los pasquines del movimiento llegaron a Caracas y Maracaibo.


16/10/: El Mayor Alburquerque llegó a la Mesa de Esnujaque, donde estaban las fuerzas trujillanas, con la fuerza expedicionaria de Maracaibo. Los comuneros optaron por retirarse y replegarse hacia las montañas, bajo estos términos: “No ha sido nuestro ánimo entrar en actitud de guerra, sino con toda paz y hermandad para que todos participáramos de este beneficio (...) hemos resuelto regresarnos a nuestra jurisdicción, quedando vuestras señorías en la suya, con toda paz y sosiego, que es lo que aspiramos.” La retirada comunera se hizo hacia Mérida donde se atrincheraron, pusieron guardias y cortaron los caminos. Este carácter pacífico caracterizó la Revolución Comunera venezolana, sin derramamiento de sangre, sin violencias, salvo pocas detenciones de los sublevados. Francisco Javier de Angulo se convirtió en el alma de la resistencia, siendo enviado a La Grita para hacer contacto con García de Hevia. El 8 de septiembre entra García de Hevia a Mérida y se reúne con el alto mando comunero. El coronel Don Juan de Salas, jefe de la expedición de la frontera resolvió avanzar desde Trujillo. Adelante envió la vanguardia al comando del Mayor Alburquerque, quien ocupó a Mérida el 25 de octubre. El 29 llegaba con todas las tropas el coronel Salas.

6/10/ 1782: Se dicta un indulto general para los comuneros del Nuevo Reino de Granada. Los sublevados de la Provincia de Maracaibo (en ese entonces abarcaba Táchira, Mérida y Zulia) como pertenecían a la Capitanía General de Venezuela, no estuvieron comprendidos en ese perdón.
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